domingo, 17 de abril de 2011

Cuando me pongo frívolo


Así que estoy en un parquecito. En la terraza de un parquecito. Y veo mi bici aparcada con dos candados diferentes. Y veo muchas otras bicis. Y veo mujeres hermosísimas sentadas en la terraza. Pienso en quiénes son, de quién se enamoran, cómo son cuando hacen el amor, cómo son cuando quieren a alguien. Una especialmente me parece muy fría, muy insípida. Habla con otra amiga suya. Parecen dos europeas muy independientes, con la cabeza muy sentada. De estas mujeres de película francesa con muchos estudios pero que no se sabe muy bien en qué trabajan. Una de ellas es rubia con los labios gordos. Tiene todas sus expresiones calculadas, trabajadas, no se le escapa nada. Pero venga, no me jodas, ¿qué le pasa a esa cara cuando se enamora? ¿qué le pasa cuando se siente unida a alguien, cuando abraza a alguien en la cama? Intento buscar un síntoma de debilidad y es casi imposible, pero de pronto, de pronto me acuerdo de una chica que conocí en Madrid. Una chica de una belleza espectacular con una muralla construida a su alrededor difícil de atravesar. De pronto me acuerdo de que alguna vez he pensado en cómo sería ella, si sería superficial en la cama, si sería superficial en todo. Me encantaría atravesar esa barrera en la intimidad de las personas. Ahora, en este café. Las parejas hablan con muy poca profundidad. Sienten el público por encima de sus hombros.

Me acabo de acordar de una historia muy curiosa que me contaron en la tele. Me la contó un redactor de un programa de televisión sobre vacas, cerdos, piensos, mundo rural en general y la Ministra de Agricultura, Medio Ambiente y no sé qué. En este momento preciso en que estoy viendo a esas mujeres en la terraza y me las estoy imaginando desnudas con sus parejas, y amándolas con fuerza, me acuerdo de esta historia sobre un total de una entrevista a un pastor. ¿Cómo se llamaba el hombre? No me acuerdo. El caso es que este redactor estaba haciendo un reportaje sobre el turismo rural de una zona montañosa del norte de España, y tenía concertada una entrevista con un pastor de un pequeño pueblo pero cuando llegó allí le dijeron que el hombre no podía, que su hermano se había ahorcado el día anterior. Súbete al monte, le aconsejaron, que seguro que ves a cualquier otro con las vacas. Y el redactor subió al monte con el cámara a grabar unos recursos cuando de pronto uno de los pastores que pasaba por allí se acercó a él. ¿Vosotros sois de la tele? Preguntó. Sí, de la tele somos. Pues yo tenía una entrevista concertada con ustedes. Ah, ¿es usted? Sí, soy yo, no me importa hacerla. Estoy bien. Es que todo el mundo se ha puesto muy tenso con lo de mi hermano. Y entonces le hicieron la entrevista. Y qué entrevista me dijo el redactor, míratela. Y yo me la miré. Y no sé. No sé qué deciros. En realidad al principio me hizo gracia, pero luego. Luego he pensado mucho en una frase. Me la apunté en el móvil. Es la frase que eligieron para el total y siempre que me pongo demasiado frívolo le doy vueltas. Como ahora, que me siento por encima del bien y del mal, y de las intimidades de estas mujeres. Como ahora que pienso que soy el único de esta terraza que esta pensando en los demás, que está pensando en las historias y las vidas de los demás. Me viene a la cabeza. Saco el móvil y la leo. Y hay a algunos, que dentro de su contexto, la frase en sí les puede parecer… qué se yo. Se ha hecho mucha parodia del mundo rural, y yo el primero, pero… A este hombre se le acaba de ahorcar su hermano la noche anterior. Y su hermano vivía con él en el mismo pueblo, un pueblo de veinte habitantes. Y su hermano y él vivían juntos, y no se habían casado nunca, y los dos se ocupaban de las vacas. Y este hombre sube al monte con las vacas el día después de encontrarse a su hermano con la soga al cuello. Y cuida de sus vacas porque es lo único que sabe hacer. Y un reportero de la tele que vive en la urbe más grande de España le pregunta por sus animales y él responde: “Las vacas ahora están pensando que están esperando por mí. Están nerviosas. Están nerviosas porque arriba les está esperando la libertad absoluta”.

No hay comentarios: