domingo, 11 de noviembre de 2007

Las invasiones bárbaras


Las invasiones bárbaras es una película difícil. La primera media hora me incomodó. No quería ver a un viejo cabrón de sesenta años morirse de cáncer. No quería otra película tipo Mi vida sin mí, donde un personaje aleatorio nos conmueve porque se muere poco a poco. Estuve a punto de quitarla, de hecho me empecé a encontrar mal. Me parecía una puta mierda pretenciosa, que aunque bien hecha, no dejaba de ser una más. Y de repente, me sumergí en sus diálogos.

Creo que el planteamiento no es original, ni si quiera la puesta en escena, ni los personajes. Sin embargo, ¿por qué me emocionó tanto? Por los diálogos. Empecé a empatizar mucho con ese personaje que llegado al final de su vida recorre todas gilipolleces en las que ha creído, y todas las causas perdidas que le han llevado a odiar y a amar. Y entre todo eso, un hijo puramente capitalista, escéptico, y pragmático, que en medio de una marabunta de burocracia y llamadas teléfonicas a su compañía en Londres, descubre el humanismo en una yonki (muy mal interpretada) y en la lenta desaparición de su padre.

Creo que hay algo de belleza en esas películas que se ríen del ser humano y su forma de vivir la vida desde un punto de vista humilde y culpable. Los diálogos con sus viejos amigos en la casa de campo antes de morir, son maravillosos. Esa reconciliación cariñosa con el paso del tiempo recorriendo la historia de "ismos" amados, esas conversaciones sobre la absurda liberación sexual y su marchita evolución hacia la dulce ironía de la vejez... Para mí esos diálogos tan reales y humanos son muy brillantes.

Es verdad que el personaje de la yonki (Marie-Joseé Croze, ganadora de la palma de oro a la mejor actriz ) está muy mal definido y es absolutamente irreal. Es verdad que la película puede parecer pretenciosa, aburrida... A mí partícularmente me parece que la estética es muy buena, la dirección es muy elegante y muy sigilosa, y sobre todo el modo de abordar la historia es conmovodor.

No quedan muchas películas que nos dejen pensando sobre la brevedad de la vida. Yo después de verla me imaginé a mí mismo de viejo, enfrentandome a la muerte, y no podía conocerme. Con veinte años la vida es un abismo despreciable. Con sesenta y un cáncer, un caramelo que se nos derrite en la boca.

Después de ver la película podemos pensar muchas cosas. Eso casi siempre es un lujo en el cine, y por eso la película me pareció finalmente un ensayo muy acertado sobre la cercanía a la muerte en esa vejez intermedia que empieza a asustar al ser humano cuando llega a los sesenta años.

3 comentarios:

Leonardo dijo...

No la he visto, pero me la apuntaré para ejercerle un buen visionado.

Y tienes razón, pocas películas pueden presumir de producirnos una reflexión interna después de haberla visto. Si consigue eso, casi lo ha conseguido todo.


Un saludo.

Julio Souto dijo...

Aviso, carga de profundidad, si más no así lo pretendo.

Vi la película cuando la estrenaron y vi la dirección de tu blog en mi messenger, uno de esos contactos viejos que de vez en cuando te sorprenden y por eso mejor no borrarlos (luego si quieres atamos cabos sueltos). Explico esto a modo de excusa, para intentar luego no contradecirme.

Seguí leyendo porque empezaste criticón, que duro, y pensé, joder, si esto dice de "las invasiones bárbaras" ¿qué películas le gustarán? Esto es lo que se llama un exquisito gusto refinado, pensé después, y me pregunté ¿Cómo serán las películas que haga este señor cuando haga películas, porque las hará si no las hace ya? Y luego me relamí como anticipando las películas todavía no echas.

Pero al instante siguiente ya me vino a la cabeza una conferencia que escuché el otro día, enmarcada dentro de unas jornadas sobre sociología crítica, que se llamaba "Sobre los peligros de la Tecnociencia y la nanotecnología". La cosa de la nanotecnología, (que es más complicado de lo que parece) es que, al igual que los transgénicos, desconocemos los riesgos potenciales de una tecnología y unos elementos completamente nuevos, es decir, la creación de estructuras moléculares que no habían existido nunca en la historia del universo. Y claro, investigar los riesgos supone costes, los mismos costes que supone investigar los beneficios de sus aplicaciones en el mercado, y claro, nadie está interesado en investigar los riesgos. Una estudiante ingenua preguntó ¿Y por qué ningún científico altruista (que seguro que existe) estudia los riesgos de la nanotecnología o de los transgénicos? Muy fácil, contestó Paulo Martins, porque si es raro que exista algún científico altruista, es seguro que no existe ningún científico altruista multimillonario. Cuestión de presupuesto, claro.

Y entonces volví a pensar en las películas que harás. Porque si seguro que de poder tú harías grandes cosas, más raro será que alguna productora te dé el dinero.
Y ahora me he acordado de King Africa, ¿Tú sabías que King África es un amante del swing y el blues, y toca la guitarra como dios, o al menos eso me explicó un amigo músico que coincidió con él en una gala en televisión?

Conclusión: las grandes cosas las hacen genios grandes, pero sólo con un mundo grande detrás que escuche atento, que exija y que critique duro, y sobre todo, que pague a los grandes genios, se podrán hacer cosas grandes. Por eso estoy un poco preocupado y a veces me duele la cabeza cuando veo lo que se viene haciendo y pienso en lo que se podría venir haciendo. Por eso no me gusta leer blogs cómo este, aunque ya explique cómo y por qué casualidades de la vida acabé leyendo el tuyo.

Creo que ya he dicho todo lo que te quería decir. Ah, sí, claro. Todo esto lo decía por aquello de la revisión de los "ismos", que son lentos y torpes como diplodocus en las estepas, pero joder tan necesarios. Una buena Utopia nos hacía falta, y ver más gigantes aunque sean molinos, coño.

A pesar de todo, es bueno que existan los blogs porque así te pude decir esto aunque tal vez ni te molestes en leerlo porque es muy largo, claro, eso en realidad importa más bien poco, como ya te he dicho. Pido perdón por apropiarme de TU espacio para divagar un rato, sólo era un proyecto de sociólogo aburrido en una tarde y ya bastante cansado de psicólogos en todas partes. Gracias, amigo.

Julio Souto.
solo_el_caos_es_infinito@hotmail.com

P.D.: ¿Ya leistes "Ciao, Verona"? ¿O Babelia no llega a los yu es ei?

Polo Menárguez dijo...

Es un placer que alguien se dedica a escribir en profundidad en este blog que probablemente nadie o casi nadie lee. De verdad, he leido entero el comentario dos veces antes de publicar un post que después de leer tu comentario he decidido no publicar. Ya ves lo fácilmente influenciable que soy.

Empecé a escribir por aquí para desahogarme sobre todo. Bueno miento, primero quería ver si podía empezar a mover mis cortos por la red, pero en seguida me di cuenta de que era un puto fracaso. Es entonces cuando dije, bueno, por lo menos vamos a criticar pelis como hace algún colega mío. Pelis que sin ser grandiosas, para no caer en evidencias, me hayan dejado alguna huella. Bueno, no era mala idea pero no me veía con ganas de escribir sólo sobre eso. Y ya está. Ya no sabía qué coño escribir, y la verdad es que debería haberme dado igual porque no iba a tener mucha repercusión, pero bueno, yo quería tener un blog como todo el mundo, y continué la secuencia con una especie de guión-relato sin ninguna calidad literaria ni cinematográfica que tenía guardado por ahí. Las verdad es que a mí me gustaba, pero sabía que de cara al público era totalmente absurdo. Era un desahogo personal. Cosas que escribes y no enseñas. Con ese pretexto ya tenía un nuevo propósito con este blog: "Como nadie lo lee, vamos a desahogarnos". Y la verdad es que para eso me sirve de momento, para desahogarme. Me encantaría que la gente escribiera por ahí desahogándose. Veríamos poca calidad literaria pero mucha mierda , que a veces también es interesante.
Los dos cortos que he hecho no tienen mucha calidad cinematográfica. Tienen fallos de guión (¡en sólo 10 páginas!), fallos interpretativos, y qué coño, fallos de todo tipo. Pero ahí están, son mi desahogo. Mi forma de entender el mundo, ahora, cuando no tengo que vender, ni rendir cuentas a nadie. Sé que con eso no voy a ninguna parte como "futuro" creador, pero como para hacer películas hay que perfeccionar tanto, no está mal ir dejando huellas de la evolución. Al final no sé por qué coño estoy contando todo esto. Supongo que sentía la necesidad de responder a tu esfuerzo. Te agradezco el comentario. Espero verte por aquí.
Un abrazo.