
No tienes dinero. El guión no es una obra maestra ni mucho menos. Con el tema de los actores, hay dos posibilidades.
- Que no sean buenos o incluso que no hayan actuado nunca (como es mi caso): Tiene la gracia de que puedes trabajar con ellos con más soltura y currarte más la dirección a tu manera para aprender.
- Que tengan tablas: Estas acojonado porque no sabes bien como tratarles y dirigirles. Ellos tienen más experiencia que tú.
Mi caso, que el segundo todavía todavía no lo he vivido, lleva a muchas confusiones. El primer ensayo es pésimo. No sabes si la culpa es del guión o del actor, pero los diálogos en los que tanto has creído y trabajado suenan a coña. Te empiezas a imaginar ya las críticas, y sientes que la historia ya no tiene sentido. Entonces el segundo ensayo es peor aun, y ya no quedan más ensayos. Te preguntas por qué no hiciste más esfuerzos en un casting, pero te das cuenta de que realmente la edad del personaje es complicada para buscar actores...
Te cuesta quedar y coordinar con todo el equipo. Ellos notan que eres amateur y que estás muy nervioso. Te cuesta dormir. Todas las nochas repasas en la cama la planificación y buscas en tu mente nuevos planos que puedan mejorarla. Los añades, los quitas porque son demasiado barrocos para la estructura. Piensas en cosas materiales, en todos los viajes en metro y coche, y en todas las veces que te vas a perder buscando las productoras donde alquilas material. ¿Iluminación, cámara, sonido, catering? Dinero. Algún miembro del equipo te falla a útlima hora y te pasas horas y horas llamando a la gente. ¿Conocéis a alguna maquilladora?
Los días antes del rodaje se duerme poco, de verdad. Intentas imaginarte el corto una y otra vez, y creer que de verdad va a ser bueno, por lo menos mejor que el anterior. Y luego pasas otra vez a la planificación. ¿Podría ser mejor? Y la gran pregunta que nos martiriza a todos. ¿Podré de verdad rodarlo todo en dos días? Sabes que si no lo haces no hay corto, porque no hay más... DINERO.
El primer día de rodaje tardas hora y media en rodar el primer plano y piensas que no te va a dar tiempo a nada. Todo el mundo se lo toma con calma y tú quieres matarles aunque sean las personas más maravillosas del mundo porque son capaces de trabajar en tu proyecto sin esperar nada más que comida y bebida. Las interpretaciones son mejorables, crees que el guión falla por todos los lados (y en la mayoría de los casos es verdad), y empiezas a temer que cuando lo montes todo algunos planos no van a tener sentido... Poco a poco el corto va tirando para delante, con sus fallos de sonido que crees van a convertirlo en una mierda global, con sus fallos de iluminación que crees serán incorregibles, y con los nervios de tener en tus manos la dirección y la producción, y no sentir la seguridad de poder compaginarlo todo al mismo tiempo. Todo es un puto caos. De repente llega el último plano, se graba, y el día de rodaje se ha terminado. Con las pocas fuerzas que quedan, y la sensación de haber cagado una enorme mierda, recoges todo el set y la basura y te sientas en un sofá a ver algunos de los brutos. La imagen te parece una mierda porque aun no has puesto las bandas, pero te das cuenta de que bueno, la interpretaciones están bien, y la iluminación es coherente y no se han colado tantos ruidos en el micro como tu pensabas. Te haces una idea de lo que tienes, y ves el montaje bastante más claro que antes. Te vas a la cama y respiras. No ha salido tan mal. De repente te entra la euforia. ¡Ha salido de puta madre! ¡Soy un genio! ¡Yo valgo para esto!
En las sesiones de montaje te enamoras de alguno de tus planos y te gustan los movimientos de cámara. Hay planos que tienes que suprimir, hay que mejorar el rítmo, etc... Pero lo más importante, poco a poco va pareciendo un corto. Ves que has creado una historia en imágenes, y empiezas a comparar el resultado con la idea que tenías cuando escribiste el guión. Para mí, es la mejor sensación. El poder ver construida en imágenes y con personajes de carne y hueso, una historia que sólo imaginabas sobre el papel. Entonces te invade esa extraña sensación de haber progresado, de haber dado un paso más. De encontrarte un pasito más por delante de donde estabas antes. El corto no es maravilloso, pero tampoco es una bazofia. Como me dijo un amigo mío, sientes que es un corto digno que puedes enseñar. Es un largo proceso, como una montaña rusa, con momentos de pesimismo total, y confianza demasiado optimista. Y como todos los procesos, culmina en un punto medio. Un punto en el que ni es bueno, ni malo... es sencillamente digno. Una experiencia que te ayuda a aprender. Una experiencia indispensable para saber si este rollo de contar historias en imágenes, es sólo un capricho, o es una verdadera necesidad. A veces es una puta pesadilla, pero también es como una droga. Meses después ya empiezas a sentir el mono... quiero grabar, quiero grabar. Y vuelta otra vez al mismo proceso de necesitar contar la historia a cualquier precio.
El 16 de diciembre grabamos "El reconocimiento", un corto que esperaremos ver en el "notodo" en Enero de 2008. Doy ya las gracias a mi equipo por aguantarme y por querer contar esta extraña historia conmigo.
1 comentario:
Tus palabras parecen salir de mi mente, muchas de las cosas que dices, las he pensado hace tan solo unos minutos.
Ahora me voy a dormir, pero se que me costará... ¡pero estamos haciendo lo que realmente nos gusta! Salga bien o mal, somos unos privilegiados.
El reconocimiento será todo un éxito, estoy seguro.
Enlazado estás.
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