
La habitación está vacía. Bueno, está llena de cosas, pero no hay nadie. Vemos la cama llena de cosas, y una silla giratoria con una chaqueta colgada encima. Hay un ordenador encendido y una luz de mesa también encendida. De repente entra él y se sienta en la silla giratoria. Durante un momento mira a la pantalla del ordenador, y luego se recuesta en la silla y cierra los ojos. No tiene nada que escribir. Le gustaría contar alguna de las cosas que ha vivido, pero no le apetece recordar. Tiene alguna idea, pero no le apetece desarrollarla. No le apetece escribir. La música que escucha no le inspira. Está escuchando una canción de Sufjan Stevens, pero da igual. Lo intenta una vez más. En el editor escribe: INT. SALÓN – DÍA. Pero no puede escribir nada más. No puede aspirar a escribir un guión largo porque no es lo suficientemente bueno. Los cortos necesitan de una brutal inspiración que en este momento no puede conseguir. Y de repente… Se fija en el azul del cielo y en los árboles, y decide escribir una historia de un hombre que encuentra una ardilla ahorcada en la rama de un árbol. Tiene que ser así. Un hombre solitario, como él, que un día sale desesperado a la calle a buscar su identidad y se encuentra una ardilla ahoracada en un árbol. Piensa que hay mil posibilidades después. Se imagina que a lo mejor el hombre puede coger a la ardilla muerta y ponerla bajo su almohada. Durante meses se pudre pero él se resiste a quitarla porque le dio las ganas de vivir. Y entonces un día se levanta con una enfermedad mortal y el médico le dice que es imposible curarle. Entonces saca la ardilla de debajo de la almohada, podrida por completo, y se la come… espera. Qué le está pasando a nuestro protagonista, el que escribe el guión me refiero. ¿Por qué es tan retorcido? ¿A quién trata de imitar? Mejor otra cosa. El hombre encuentra la ardilla y decide pedirle perdón a su madre por matar a su padre, o mejor aún, le pide perdón a su padre por haberse follado a su propia madre. O mejor aun, sale corriendo a la calle y se tira contra un autobús y se queda pegado en el cristal y el conductor pone el parabrisas para limpiarle y limpiar su sangre, pero no, demasiado fácil, salta al metro y el metro descarrila porque se atasca con sus huesos y una mujer embarazada que iba en el vagón pierde a su hijo y decide ir a colgarse de un árbol, pero cuando se va a colgar, se da cuenta de que en la rama vecina hay una ardilla, y entonces para desahogarse y salvar su vida coge a la ardilla y la ahorca con la cuerda con la que pensaba matarse… y así es la puta historia. Mientras la escribe algún hijo de puta entra en su habitación a hablarle sobre Preston Sturges, y a él qué coño le importa Preston Sturges, sí un director cojonudo, mejor guionista, pero qué más da ahora Preston Sturges, por qué entras y me molestas, estoy escribiendo, déjame en paz, y entonces el hijo de puta se enfada pero él no quiere pedir perdón porque ahora no sabe qué coño escribir y se pone a decir gilipolleces sobre una ardilla que en realidad no tiene ningún interés, y el personaje no tiene necesidad. ¡El personaje tiene que tener necesidad! Mi necesidad es escribir algo que tenga sentido. ¿En qué página termina el primer acto?
1 comentario:
Soy yo otra vez.
Veo que sigues manteniendo con regularidad el sitio, se agradece, retorcido sí pero no más que el mundo en general o la vida o el ser humano o yo que sé. ¿Pedir perdón al padre por follarse a su madre? Cuanto daño hizo Freud y Edipo Rey, menos mal que Kafka y Gilles Delleuze le dan la vuelta...
Je, no te preocupes, hoy vengo más ligero pero como ves me gusto el sitio y vuelvo de visita. Deberías invitarme a un té...
Sólo decirte que recientemente me uní a esta nueva moda y ahora también ya tengo un blog, me lo pidió un amigo y el ego no supo negarse.
http://blogs.episkaia.org/juliosouto/
Bueno, esto sería algo así como una invitación de que pases por mi casa de vez en cuando. Todavía no está muy bien amueblada, todos los libros por medio como quien dice y todo cubierto por sábanas, pero es acogedor.
Ya me dirás.
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