Cody por favor, perdóname. Es que me he encontrado esta foto y me he puesto romántico. Cody y yo tenemos mucho menos en común de lo que parece, pero la vida nos juntó. Cody no puede leer en español. A lo mejor se ha metido aquí y está desesperado tratando de entender, pero Cody, no me puedes entender. Jamás entenderás lo que supuso pasar contigo cinco días en la carretera. No hablamos mucho, pero cada vez lo entiendo más, antes lo entendía menos. Tú qué has vivido en la miseria y en la desesperación. Tú que has crecido en gasolineras, entre paredes de mentira y casas móviles. Tú que sabes lo que es vivir en una caravana con un alcoholico vendedor de joyas, tú que has vivido la violencia en tus propias manos y jamás podrás entenderme porque no sabes de dónde vengo, porque no sabes quién soy en realidad. Porque de alguna manera te he ocultado mi mundo, porque si no se me cae la cara de vergüenza. Dios mío Cody si supieras el dinero que me dan mis padres, tú que has vivido sin padres desde los dieciséis y has aprendido a vivir sin ellos mejor que con ellos. Sabes lo que es la vida mejor que yo pero yo tengo más perspectiva del planeta tierra. No tengo con qué defenderme, tu tienes tus manos. Y nadie se fija en ti porque puedes parecer un despojo. Hay un lugar en la tierra donde te escondes. Una casa verde que has heredado sin saber muy bien por qué. Me pregunto quién más vivirá en esa casa. Esa casa para mí significa mucho, pero tú no lo sabes porque cuando yo viví en esa casa tú estabas en Kansas. Fui yo quien fue a buscarte Cody. Yo te traje de Kansas, te hice volver a Tulsa. Tú perteneces a Tulsa, no te engañes. Si voy a Tulsa, te quiero en Tulsa. Mientras tú estabas en Kansas yo hice el amor en esa casa verde. Viví algunos de los momentos más intensos de mi vida. Por eso echo de menos la casa, y te echo de menos a ti. Cada vez que pienso en ti y en vosotros siento que estoy desligado de lo que me rodea, que aquí soy un fantasma formalizado por las circunstancias y lo que las mujeres han hecho de mi. Para las personas de aquí son un juguete, y allí no se juega con la vida. No se tienen conversaciones trascedentales. No sé si es por la barrera idiomática, pero me acuerdo que en cinco días de carretera jamás tuvimos una conversación trascendetal. Ni en la carretera ni cuando nos poníamos hasta el culo en los moteles de turno. Tú y yo, que no somos nada, Dios sabe que no somos nada. Me quitas un peso de encima cuando te miro a los ojos Cody. Soy más humano y menos ambicioso. El cine en mis ojos y la mierda en las pantallas. Echo de menos tu suciedad, tus manos, tu manera de salir de las puertas, tu cara de aunque parezca una mierda soy superior a ti. Echo de menos tu manera de sobrivir que de alguna manera algo sí que me ha enseñado. No he conocido a nadie como tú. Maldita sea Cody. Quiero hundirme contigo. Si no hubiera veinte brazos cogiéndome, me hundiría contigo. Contigo y tu mierda de nombre, Cody.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Dalhart, TX
Cody por favor, perdóname. Es que me he encontrado esta foto y me he puesto romántico. Cody y yo tenemos mucho menos en común de lo que parece, pero la vida nos juntó. Cody no puede leer en español. A lo mejor se ha metido aquí y está desesperado tratando de entender, pero Cody, no me puedes entender. Jamás entenderás lo que supuso pasar contigo cinco días en la carretera. No hablamos mucho, pero cada vez lo entiendo más, antes lo entendía menos. Tú qué has vivido en la miseria y en la desesperación. Tú que has crecido en gasolineras, entre paredes de mentira y casas móviles. Tú que sabes lo que es vivir en una caravana con un alcoholico vendedor de joyas, tú que has vivido la violencia en tus propias manos y jamás podrás entenderme porque no sabes de dónde vengo, porque no sabes quién soy en realidad. Porque de alguna manera te he ocultado mi mundo, porque si no se me cae la cara de vergüenza. Dios mío Cody si supieras el dinero que me dan mis padres, tú que has vivido sin padres desde los dieciséis y has aprendido a vivir sin ellos mejor que con ellos. Sabes lo que es la vida mejor que yo pero yo tengo más perspectiva del planeta tierra. No tengo con qué defenderme, tu tienes tus manos. Y nadie se fija en ti porque puedes parecer un despojo. Hay un lugar en la tierra donde te escondes. Una casa verde que has heredado sin saber muy bien por qué. Me pregunto quién más vivirá en esa casa. Esa casa para mí significa mucho, pero tú no lo sabes porque cuando yo viví en esa casa tú estabas en Kansas. Fui yo quien fue a buscarte Cody. Yo te traje de Kansas, te hice volver a Tulsa. Tú perteneces a Tulsa, no te engañes. Si voy a Tulsa, te quiero en Tulsa. Mientras tú estabas en Kansas yo hice el amor en esa casa verde. Viví algunos de los momentos más intensos de mi vida. Por eso echo de menos la casa, y te echo de menos a ti. Cada vez que pienso en ti y en vosotros siento que estoy desligado de lo que me rodea, que aquí soy un fantasma formalizado por las circunstancias y lo que las mujeres han hecho de mi. Para las personas de aquí son un juguete, y allí no se juega con la vida. No se tienen conversaciones trascedentales. No sé si es por la barrera idiomática, pero me acuerdo que en cinco días de carretera jamás tuvimos una conversación trascendetal. Ni en la carretera ni cuando nos poníamos hasta el culo en los moteles de turno. Tú y yo, que no somos nada, Dios sabe que no somos nada. Me quitas un peso de encima cuando te miro a los ojos Cody. Soy más humano y menos ambicioso. El cine en mis ojos y la mierda en las pantallas. Echo de menos tu suciedad, tus manos, tu manera de salir de las puertas, tu cara de aunque parezca una mierda soy superior a ti. Echo de menos tu manera de sobrivir que de alguna manera algo sí que me ha enseñado. No he conocido a nadie como tú. Maldita sea Cody. Quiero hundirme contigo. Si no hubiera veinte brazos cogiéndome, me hundiría contigo. Contigo y tu mierda de nombre, Cody.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario