sábado, 1 de marzo de 2008

EL ERROR DE RUSSELL

Alguien entró en la fiesta y dijo soy el testigo del mundo. Iba borracho. Esa misma noche se mató con el coche a cien ochenta. No vamos a ponernos dramáticos. Hoy no por favor. No importa cuanta sangre y cuanta mierda tengamos que tragar. Hoy visto Saló y me he sentido excitado. Tampoco abusemos del sexo. Hoy tampoco.

Los nazis son criaturas extrañas. Vigilan que la moral sea destruida y transformada en obscenidad, muerte y elegancia sodomita. Todos sus descendientes no han entendido nada del nazismo. Nadie les ha rendido tributo como se merecían. Mirad al pobre Bertrand Russell, un premio Nóbel de la literatura, un matemático distinguido. Él no entendía nada. El dolor, la sangre, y la elegancia sodomita no eran lo suyo aunque predicaba el nudismo. En este puto mundo la ley de Dios es de todo menos obedecida. Menudo fracaso de civilización. Cuando leo el último párrafo del texto que Russell escribió sobre Nietzsche en su Historia de la filosofía, quiero reírme de él. Menudo infeliz. Aquí os copio la traducción para que todos os rías de él (de Russell) tenéis que hacer todos a la vez JA JA JA. Muerte a Russell, ya está muerto.

Me disgusta Nietzsche porque le gusta la contemplación del dolor, porque erige el desprecio en deber, porque los hombres que más admira son conquistadores cuya gloria estriba en la habilidad para hacer que los hombres mueran. (…)

En este punto quiero decir que todas estás cosas que Russell anota para justificar su odio a Nietzsche, son las que yo diría para justificar mi amor hacia él. Seguimos.

Nietzsche desprecia el amor universal; yo veo en él la fuerza motriz para todo lo que no deseo respecto al mundo.

Pues claro que desprecia el amor universal. ¿Y quién no? ¿La madre Teresa? En un mundo podrido, el único amor que vale es el que hacemos en la cama con chicas y chicos que nos tocan y nos acarician. Puta enfermedad.

Sus seguidores han tenido su turno en el mundo, pero podemos esperar que este llegue rápidamente a su fin.

He aquí un error de un premio Nóbel. Tienen la cabeza llena de mierda. ¿Qué hacemos? ¿Contemplamos la belleza, la M de Mc Donalds, la H de Hollywood? Sí, por qué no. América es un gran país donde vivir y si no que se lo digan a Charles Manson.

Cuando yo tenía 15 años adoraba a Bertrand Russell. Ahora me parece que aunque sus seguidores hayan tenido su turno en el mundo, podemos esperar que este llegue rápidamente a su fin. El único cielo azul es una noche cubierta de sangre. Las noches rojas de Madrid.


¿Quién la tiene más grande?

4 comentarios:

Luis dijo...

Ese tío, era un pacifista homosensible, y tuvo una vida regular y aburrida, pero era feliz.
Demasiado le importaba el pacifismo para no tener ni puta idea de aplicarlo al mundo, pero se lo escribía en la piel; y hoy en día, falta pasion en la gente, falta interés aunque solo sea para follarse a la vecina...
Está todo hecho un asco, y por supuesto podemos esperar que todo llegue rápidamente a su fin; porque nada dura para siempre; puede haber cosas duras, siempre, pero ni el símbolo de Nike va a seguir escrito en el mundo dentro de 2000 años...
Lo suyo es pasar a la historia, como este tío que se lo montó bien...

Si haces apología del terrorismo, la gente te mira mal y te odian; pero si predica el pacifismo y luego sodomizas a tus cuatro esposas, la gente te publica libros y te dan dinero por sonreir y tocar a gente, y esas cosas que hacía Gandhi, y Santa Teresa, y San Cebrián, y el feliz este...

Nautilus dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Nautilus dijo...

Bertrand Russell no ha muerto, si por eso entendemos la aplicación efectiva de sus ideas y sus ideales. Tus comentarios son los de un estrecho de miras; dices que lees a Russell desde los quince años, pero cuando leo tu párrafo, solo veo un arrebato de odio y pensamiento oscurecido que un niño cuyo discernimiento no se vea entorpecido por arrebatos de igual índole no tendría problemas en rebatir. Creo que cuanto más vehemencia e irrigurosidad hay en unas cadenas de proposiciones que a duras penas puede encerrar credibilidad y seriedad en su asunto a tratar, menos interés reviste en su profundidad analítica. Tal es el caso de esta lamentable entrada -como tantas otras de este blog-. Puedes deplorar y vejar el espíritu de quienes instan a la paz, pero no puedes eliminar la esperanza de aquellos que, como Bertrand Russell, alentaron la felicidad que proviene de la paz y la tolerancia entre individuos.

Nietzsche se jactaba de elaborar extraordinarias obras, pero por desgracia sus escritos no dan a la talla. Comete autocontradicciones que revelan un ínfimo nivel de pericia analítica. Como si eso fuera poco, la lista de falacias ad hominem es amplia en sus textos: pululan en todos sus libros. Que un tipo semejante de argumentación este presenté en un individuo que se creía intelectual, como Nietzsche, dice mucho sobre el pobre valor de sus textos. Durante sus inquisiciones -pues eso son-, Nietzsche recurre a técnicas de persuasión e impacto emocional, más que al análisis veritativo del problema. Todos los tópicos nietzscheanos - la lucha del individuo superior contra el rebaño de los mediocres; la hipotética dualidad entre apolíneos y dionisíacos, la desvalorización de la mujer, el anti-modernismo, la herencia de sangra -disparate surgido de las entrañas más oscuras del una doctrina que es medieval, anticientífica y terriblemente obtusa-, el culto a la fuerza, la división "natural" entre elites y masas, justifican esta evaluación. Nunca es capaz de proporcionarnos una definición rigurosa de "mediocre", nunca nos da evidencias a favor de sus herencias de sangre. La extrapolación de apolíneos y dionisíacos a la sociedad de su tiempo, y a la nuestra, es un dislate completamente falaz: intenta establecer falsos paralelismos tomando el concepto de Dionisio y Apolo de la Grecia antigua, una sociedad de la Edad Antigua. Nada más que la sociedad cambia, es un hecho histórico que los organismos humanos, si bien tiene un 99,9 por ciento de parecido genético con los chimpancés, tiene sin embargo historia, variedad cultural, mutabilidad de instituciones y emergencia de símbolos distintos a lo largo del tiempo.
Nietzsche, curiosamente, se percibía como un hombre de trascendental importancia: "Yo conozco mi destino. Algún día mi nombre irá unido a algo formidable: el recuerdo de una crisis como jamás ha habido en la tierra, el recuerdo de la más profunda colisión de conciencias (...) Yo no soy hombre, yo soy la dinamita". Pero lo único que entreveo en este pasaje es la crisis de su persona y de su ego, no del pensamiento humano. La ciencia sigue descubriendo hechos, los misterios y la verdad están ahí afuera. No se ha alterado nada. Nada.

Nautilus dijo...

Desde el primer momento en que Nietzsche rechaza la inferencia válida -que yo estoy seguro, rechazó sin previo conocimiento de las mismas : no entendió o no quiso entender absolutamente nada en lo relativo al pensamiento científico, a pesar de que se lo suele citar para esgrimir argumentos contra la ciencia; por supuesto, por personas, que nada entienden de ciencia, como es el caso del texto que justifica su ( me refiero a usted ) entrada- se contradice por autoreferencia : si la historia no es para él más que una "cadena ininterrumpida de interpretaciones y de aplicaciones siempre nuevas(...) que en ciertas circunstancias no hacen más que sucederse y reemplazarse por el azar", entonces la serie de oraciones "cadenas ininterrumpida de interpretaciones...etc." tiene múltiples interpretaciones, y entre ellas, se puede liberar que "los textos tienen solo una interpretación", lo cual lleva a contradicción por autoreferencia. Por lo tanto, si esta sentencia es verdadera, entonces es falsa, porque de ella pueden inferirse implicancias que niega en su afirmación, pero que al mismo tiempo afirma. Nietzsche estaba al mismo nivel intelectual, por lo tanto, que presentan los individuos que afirman proposiciones como "Todo conocimiento es dudoso". Naturalmente, si esa afirmación es verdadera, entonces, es falsa. Por lo tanto, es falsa. A su vez, es extraño que se divulgue la filosofía de Nietzsche -o se le alabe, mejor dicho- por los medios que Bertrand Russell proporcionó. Las tablas y compuertas lógicas de los ordenadores, como el que usted tiene en su casa, se hacen con el cálculo de proposiciones, que es un cálculo sin "cualquier" y sin "alguno" (álgebra de Boole ). Sistema de lógica que Bertrand Russell extendió más que nadie, dando una sistematicidad y rigurosidad nunca antes vistas. Menciona usted que a los 15 años leía a Russell; por desgracia eso no le basta. No lo ha entendido. No comprende usted un ápice de lógica, si es que debo, por supuesto, atribuir sentido a sus sentencias -presupongo pues que usted tiene algo, al menos significativo, para decir-.

Así pues, en un sentido muy preciso, que usted ignora, la filosofía -la CIENCIA- de Russell le permite publicar contra él, adjudicando sin embargo que su doctrina era falsa. Pero esto es una perogrullada terrible. Porque Russell procede siempre con el método del lógico, razona con los métodos que a usted ahora le permiten -implementados en un hardware, esto es, implementar un sistema formal como la lógica en un sistema físico de algún tipo- expresarse tan libremente.

Respeto la libertad de expresión; no puedo dejar, por la misma razón por la cual respeto su libertad de expresión, de confutar una doctrina que es confusionaria, ilusa, y perjudicial tanto para el individuo como así también para la sociedad. Este probado, de tales hechos, que a usted aún le queda comprender a Russell.
No es lo mismo, argüía con razón Russell, comprender un concepto que creer que uno comprende un concepto. Por lo pronto, usted al menos comprende ahora que creyó que comprendía. No hay mejor instancia que esa para comenzar a razonar con rigurosidad y compromiso intelectual.