lunes, 7 de enero de 2008

TRAGAR


Si mi padre me hubiera dejado embarazada escribiría una carta. Una carta que le contara a todo el mundo por lo que estoy pasando. Algo que les diera una explicación. Además se la mandaría a la policía para que hicieran algo y le encerraran. Para que mi madre no tuviera que volver a mirarle a los ojos, y para que se pudriera en un agujero hasta que no aguantara más y tomara el camina rápido como he hecho yo.

Si todo hubiera sido un mal de amores, me suicidaría en silencio. Me daría vergüenza ser tan débil y no aguantar las maldades de los hombres. A lo mejor me hubiera quitado la vida de alguna forma que pareciera accidental. Odio a los hombres. Me parecen seres patéticos que nunca saben lo que quieren, seres a los que en realidad no les importa nada. Nunca he querido a ninguno, el amor me parece estúpido.

Hay personas que se suicidan porque son infelices. Hay personas que no aguantan con su vida porque les da demasiadas hostias. Hay seres débiles que no aguantan el choque frontal con los problemas. Sí, hay seres tan ridículos que cuando tienen que enfrentarse a demasiados problemas, no pueden más y se tiran por la ventana. Su vida es mejor que la de mucha gente, pero ellos creen que son las víctimas del universos. Enfermos.

Ojalá todo fuera una cuestión de aburrimiento. Podría incluso llegar a entenderlo. Me aburro, todo esto es aburrido, siempre es lo mismo, adiós. La verdad es que el mundo puede llegar a ser aburrido si eres una persona inteligente. Yo no me considero una mujer inteligente, y a veces puedo llegar a divertirme. El mundo es muy grande, y si necesitara morir por aburrimiento, probablemente viajaría a todos los lugares hasta que no me quedara nada. Aunque también es verdad que a veces cometemos el error de pensar que en otras partes será mejor. Eso es mentira. Somos igual de inútiles en todas partes. No existen razas exóticas, ni superiores. Es la misma mierda pero de otro color. Mi madre un día me contó que había un tribu en la que los padres, el día que llegaban a la pubertad, hacían que sus hijos les chuparan la polla y se tragaran su semen, para fomentar la fertilidad. ¿Quiénes son los enfermos? ¿Ellos o nosotros?

Hace diez meses mi hermano se ahogó en la bañera mientras se bañaba. Se supone que yo tenía que estar pendiente pero mi novio me llamó por teléfono y me despisté. Me encanta mi novio. Es un chico guapo y atento, pero siempre llama en el momento inoportuno. Mi hermano se puso a jugar bajo el agua y se ahogó. ¿Cómo se puede ser tan gilipollas? Cuando entré en el baño y le encontré boca abajo pensé que me estaba gastando una broma y me fui. Diez minutos después volví y seguía en la misma posición. Le di la vuelta y le encontré muerto. Mis padres se deprimieron bastante, pero no me dijeron nada. Durante un par de meses a penas me dirigieron palabra, y yo creía que era por la muerte de mi hermano, pero no. Los muy cerdos me la tenían guardada y un día en la cena me dijeron que querían que me fuera de casa. Creían que yo era la culpable del accidente, e incluso me insinuaron que hasta podía haberle matado yo. Mi padre le había dado vueltas a la cabeza. Me dijo que yo apenas había mostrado un signo de consternación en el entierro y el funeral, y que parecía más alegre de lo normal. Además añadió que no entendía por qué me había ido del baño dejándole solo cuando él me pidió expresamente que me quedara dentro por si acaso. Me pareció cruel. No hacía falta que me dijera eso. Yo ya me había sentido un poco culpable, lo sufiente. Sólo quería superarlo y olvidarlo, pero no. Tenían que venir y recordármelo. Tenían que soltarle a su única hija que a lo mejor en realidad lo que pasaba es que era una asesina. Hubiera preferido que mi padre me violara antes que todo lo que tuve que tragar. Hubiera preferido que mi madre se colgara del balcón, o que la vida me pareciera aburrida. Pero no. Lo que vino después fue un profundo desprecio hacia el ser humano. La vida podía ser divertida. El sexo lo era, los juegos también. Beber, follar, salir con mis amigos y decirle a mi novio cosas guarras. Todo eso, bueno, en un principio bastaba. Pero…

He dormido a mis padres y les he atado a una silla en el salón. Estoy esperando a que se despierten para rajarme el cuello delante de sus narices, para que aprendan. Ya verás como van a aprender.

1 comentario:

Julio Souto dijo...

gracias,tio. no se ve mucho de esto por ahi.