jueves, 24 de enero de 2008

Mi mediocredidad



Son días diferentes. No importa. No sé muy bien lo que quiero hacer. No sé muy bien a quién quiero hacer. Tampoco encuentro muchas personas que se dejen hacer.
El sexo es un tema que me interesa, pero a veces no sé como abordarlo. Me interesa que una hija tenga atracción sexual por su padre desconocido, y se disfrace de puta para que el contacto sea más fácil. Me interesa que una chica se masturbe cuando baje al trastero. Creo que una de las imágenes más impactantes de Lucía y el sexo es cuando Najwa Nimri se masturba en el hotel. La imagen de una mujer masturbándose me atrae muchísimo. Me parece una especie de acto sagrado superior. No es una perversión sexual, quiero decir, no es sólo una motivación sexual. Es también una forma de belleza. Yo encuentro belleza en ese acto concreto de intimidad. Los hombres se masturban con fuerza, toscamente, sin amar al cuerpo, buscando sólamente el placer. No sé, quizá es sólo en mi mundo imaginario, pero yo veo en el acto de la masturbación femenina como una especie de autocomprensión del cuerpo. Además partimos de la base de que las mujeres cuando disfrutan, disfrutan del sexo muchísimo más que los hombres. Todo eso son ventajas que envidio. Ventajas como el cuerpo de la mujer frente al cuerpo del hombre. En el mundo animal pasa al contrario. La hembra de Ánade Real es un cacho de plumas marrón. El macho tiene unos colores elegantes y poderosos. En los seres humanos el cuerpo de una mujer para mí alcanza los límites de la perfección estética. El cuerpo de un hombre necesita horas de gimnasio para parecer algo que no sea un trozo de carne con patas. Supongo que son MIS formas de belleza. Mis pajas mentales. El sexo está en los lugares más insospechables.

Me acuerdo una vez en el coche, en Estados Unidos, iba con R y su hermana, y pusieron en la radio una maravillosa canción de Jamie Foxx "Do what it do". Esa era mi canción favorita del disco porque era capaz de expresar una sexualidad que no había visto nunca antes. Ni si quiera en el Je T´aime de Brigit Bardot. En cada palabra están hablando de ese momento del sexo en el que atraviesas y descubres las partes de la otra persona, y buscas olores que no conocías antes, y texturas... El mejor momento del sexo, cuando todavía no ha pasado nada. A lo que iba, pusieron en la radio la canción y en seguida aquellas dos mujeres negras solteras empezaron a moverse al rítmo de la música, sintiendo ese tipo de sexo que estoy intentando describir y no puedo. Entonces la excitación se podía morder en el ambiente. El aire olía de otra manera, y ellas se movían y hablában de otra manera. Creo que no soy capaz de explicarlo, pero cada vez que escucho esa canción... "Ey, you know what, Ima make it do what it do baby..." Cada vez que escucho esa frase y empieza todo lo demás...

El sexo, las mejores veces, es una experiencia espiritual. Creo que es la única experiencia espiritual.

4 comentarios:

marta dijo...

quizá la masturbación femenina tenga un aurea diferente por el hecho de que se empieza a reconocer ahora como algo normal pero antes era un tabú, bueno, tampoco se reoconoce mucho... pero estoy de acuerdo en que la mujer disfruta de su cuerpo, es especialmente sexual, mucho más que el del hombre, y no creo que un cuerpo de gimnasio sea mas sexual, en mi opinion es mas feo que el de una mujer pero también es cuestión de admirar las cosas como son, la belleza natural es mucho mas intensa que la de un cuerpo transformado por horas de gimnasio, yo ese cuerpo no me lo creo, no me gusta, es de mentira...

y en el tema de disfrutar nose... es algo que nunca podremos conocer porque nunca podrás ser lo contrario a lo que eres, no se como será la intensidad d vuestro placer, se como es la del mio, y sin embargo la mayoría no saben explotarla, lo digo por mi y por muchas otras, quizá seamos más ocmplejas...

Próximo corto sobre la sexualidad de la mujer? ;)

marta dijo...

si necesitas ayuda femenina cuenta conmigo, me interesa el tema...

Luis dijo...

De alguna forma comprendo a la mujer, como una paonza en movimiento, esas curvas perfectas, ese equilibrio admirable, esa sensibilidad de ligeros pero rápidos movimientos... Parece no moverse, estar estática.
Me gusta mucho la sexualidad implícita en una mujer sola, y mucha gente no la ve.
Aunque creo al igual, que existe en los hombres, aunque sea algo más tosca...

Julio Souto dijo...

Puestos a decir, yo creo que también se me ocurren algunas cosas sobre la masturbación femenina. Hace poco tuve una conversación en grupo bastante interesante sobre esto, o por lo menos rica por aquello de hablar tranquilamente de viejos tabús.

Relacionado de alguna manera con la idea del punto sobre plano de Kandinsky, yo creo que esta envidia concreta es consecuencia de las circunstancias concretas de la dinámica propia del acto en cada género. Me explico: como decías, "el hombre se masturba toscamente, con fuerza, buscando sólo el placer". El placer, en este caso, se comprende sólo como el punto último de exteriorización. En los hombres se trata de sacar, a veces parece más un exorcismo que una paja. Es un movimiento intrínsecamente excéntrico, y por tanto, de búsqueda, anhelante.

En el género femenino, parece que todo se invierte. Da la sensación de que el cuerpo femenino es un microcosmos que se autocontiene, infinito pero autosuficiente, en paralela harmonía con un macrocosmos mayor que le envuelve amablemente. Hay dinámica, claro, pero de una forma concéntrica, tranquila. Sugiere a lo mejor útero, paz, descanso, calma...

Por escrito parece que pierde sentido. En todo caso, seguramente te interese y me interese el tema por que estamos los dos moviéndonos en un vacío epistemológico, donde sólo cabe especular porque nunca podremos saber nada. Creo que existía un mito griego referente a esto, un hombre que mudaba sexo para que los Dioses resolvieran esta duda. Seguramente todo eso de que al otro lado no se anhela sino que se descansa en paz es cosa mía, es sólo porque allí puedo poner esperanza ya que nadie me podrá desilusionar nunca. Si fuera mujer seguramente sería al revés...

Por cierto, una mujer está siempre más buena. Es un axioma.

También de la ilusión escondida en la masturbación escribía hernán casciari una carta ficticia a su hijo, sobre la imaginación y la evasión de lo real...

http://orsai.es/2007/08/instrucciones_para_la_masturbacion_del_hijo.php

¡Cuantas cosas se me ocurren sobre las pajas! Sociedad enferma, si es esto lo que más nos interesa...