
Algunas cosas existen, como la calle amargura en La Habana vieja.
Han sido unos días intensos de rodaje. Daniel Romero ha terminado este fin de semana de grabar un cortometraje que no va a dejar a nadie indiferente. Quiero agradecer a todo el mundo que haya sido tan genial colaborar con ellos. No hay mucho más que decir que no sepan ya. Ahora me siento vacío y todavía tengo que grabar un corto.
Me gusta la idea, me gusta la historia, pero no me gusta el guión. Mierda, no debería de contarle eso a nadie. Ayer rehice por completo el guión, y sigue sin convencerme. Ha mejorado, pero sigue sin convencerme. Lo voy a hacer porque lo tengo que hacer. Tengo que contar esa historia, y siempre hay un riesgo. Tengo que hacer el corto. Luego ya hay tiempo para el victimismo. "Bueno, era muy joven cuando escribí el guión, necesito madurar..." Igual que con Drama. Me pregunto que pasará el día que no sea tan joven y mis guiones sigan siendo insulsos. A lo mejor no valgo para escribir, pero prefiero pensar que no porque es lo que más me gusta en este mundo. Más que follar, más que querer, más que el cine, más que leer... más que todo. Los que escriben lo saben porque es una necesidad. Me hace mucha gracia, no cuelgo mis cuentos aquí por si me los plagian o por si acaso algún día quiero convertirlos en un guión. Escribir prosa es maravilloso porque no hay impedimentos. Si me da la gana puedo escribir que un avión se estrella contra una piscifactoría. Eso en un guión no lo puedo hacer, por lo menos de momento. Me preocupa porque a veces cuando escribo prosa me da la sensación de que me autocontrolo como cuando escribo un guión "Cuidado con las localizaciones... pocos personajes... cuidado con la acción". A lo mejor viene bien, a lo mejor viene mal.
Me he dado cuenta de que sólo hablo de relaciones entre parejas. Es una especie de obsesión, me repito mucho. Y no es porque esté traumatizado. No es algo sicológico, me da igual lo que piensen. Es por el autocontrol a la hora de escribir un guión. Es porque pienso en la producción y consecuentemente escribo sólo un diálogo entre dos personajes en una habitación. Al principio era consciente, luego algo más inconsciente, ahora parece que todo lo escribo son dos hablando en una habitación. Desde luego me estoy entrenando bien, pero me encantaría hacer un esfuerzo y cambiar de registro. Si consigo llevar a cabo el guión de Reyes Magos habré dado un pasito más adelante. Tiene dificultades interpretativas complicadas... Pero bueno. Me cago en la Navidad como aproximadamente el 70% de la población.
Cuentame un cuento. Últimamente he estado trabajando en otro guión paralelo a los Reyes Magos y a "el reconocimiento". Es un guión que trata de comprender a los actores. Es una historia que se mete y se sale del corto. Es un historia muy extraña y personal que debería no intentar grabar nunca. Es una de mis reflexiones en forma de diálogo. Una de mis reflexiones guionizadas guionizadas que no sirve para nada, porque el guión NO es una forma de literatura, es una herramienta. Pero bueno, aunque eso dicen, a mí me la suda. Para mí es una de las formas más cómodas de escribir. Me encantan los diálogos, me encantan los personajes que hablan. Me encanta que los personajes se pongan delante de la cámara y hablen. Me encantan los silencios de sus diálogos, y me gusta que el diálogo sea una música con un trasfondo silencioso.
Soy un cultureta un poco pedante pero juro que algún día me pondré con una historia gore para solucionarlo. No está mal curarse de vez en cuando. Me voy a ver Terminator 2 que no la veo desde que tengo 12 años.
1 comentario:
¡Muchas gracias por todo Polo!
Seguro que tu cortometraje es todo un éxito, confía en la historia, porque es cojonuda.
¡Mucha mierda!
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