
Cuéntame. Qué pasa.
Nada. Que estoy esperando.
A qué.
Acabo de estornudar. Dos veces.
Y qué.
No sé.
A qué estás esperando.
A que me escriba.
Para qué.
Para nada.
No te vas a sentir mejor.
Ya lo sé.
Y entonces.
No quiero que me escriba.
Ya lo sé.
Es sólo el calor. El viento. Los grillos en el parque. La gente del parque. Tengo las ventanas abiertas. Esta noche no me sirve para nada.
Vete a la cama.
No quiero.
Por qué.
Me divierte mi propia obsesión. Mi propia obsesión no correspondida.
Eso es contraproducente.
Como todo.
Y qué.
Tengo una edad para este tipo de obsesiones.
Para qué tipo de obsesiones.
Para este tipo. La ansiedad me corroe por dentro. Como una enfermedad. Un tipo de esquizofrenia. Motivada por los celos a lo mejor.
Qué celos.
No tengo ningún motivo.
Trátalos. Como si fueras tu propio médico.
No puedo confiar en mí para eso.
Una pregunta. Si te escribe te vas a sentir mejor.
Que va. Lo espero. Lo espero como una respuesta. Estoy solo en Madrid. No hay respuestas.
Una respuesta a qué.
No sé.
Es un paréntesis.
Y qué.
Vívelo como una historia sin final. La historia de una obsesión corta. Una obsesión corta de dos días.
Necesito una cura rápida.
No existe. No piensa en ti.
No está sola.
Aprende a estar solo.
No quiero. El dolor me conmueve. Ojalá tuviera un amigo.
Lo tienes.
No dentro de mí. Sólo fuera. Y me escucha. Y no me entiende. Cada vez hablo peor. Cada vez me entienden peor.
Eso es estar encerrado en uno mismo. No sé si eres capaz de entenderlo. No si ella es capaz de entenderlo. No si se te permite.
Se me permite ir a mear. Cagar solo delante del espejo. Las torturas de otros me producen aún más ansiedad.
Libérate de esa ansiedad.
Hoy no voy a terminar de verla.
El qué.
La película.
Qué película.
Esa peli. La que me recuerda a la mierda en la que estoy metido.
Párala.
Ya la he parado.
No vuelvas al salón.
Tengo que apagar la luz.
Vas a ver la imagen congelada. La imagen de un tipo desesperado. Dando vueltas. Ha tirado del cable del teléfono.
Mi teléfono no tiene cable.
Mejor. Porque no vas a ningún sitio.
Ya lo creo.
Te quedas aquí.
Aquí me quedo.
Disfruta de tu obsesión. Como si fuera parte de la vida. Y no mires el salón desde el baño mientras estás cagando. Es tu salón. No es un sueño. No es otra ciudad. No es otra casa. No es otra vida. No es otro tú.
No necesito que me hables más.
Vale.
Adiós.
Adiós. Si voy al salón a apagar la luz no voy a mirar la tele. Todo me lleva a ella.
Sólo me imagino tu cara de tonto. Tu cara de tonto cuando te diga buenas noches.
No hay comentarios:
Publicar un comentario